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Página 1 de 3 Pet Shop Boys han vuelto. Para deleite de los detractores del vilipendiado "Release", Pet Shop Boys concluyen sus vacaciones por los pantanosos terrenos acústicos del new brit pop, para volver por sus clásicos derroteros de impecables piezas de pop electrónico grandilocuente y épico. La ola de revival ochentero ha dejado recientemente magníficos ejemplos de viejas glorias aún en activo, como Madonna o Andy Bell, capaces de lanzar discos que capturan magistralmente la esencia de los 80 sin dejar de sonar modernos.
En esa tendencia se inscribe FUNDAMENTAL, el nuevo trabajo de Pet Shop Boys, reinventando la fabulosa escena de aquellos años. Cuando de las llamas del electro clash quedan sólo unas cuantas brasas, el dúo británico vuelve a la escena internacional para demostrar por qué son los mejores compositores de electro pop del Reino Unido desde hace más de 2 décadas. Sin embargo, recordemos que en 2002, en plena efervescencia de la escena electrónica de principios de siglo, decidieron darle una vuelta de tuerca a su idiosincrasia techno-pop para recorrer con dignidad la peligrosa senda del pop-rock en su álbum "Release". La audiencia generalizada, más preocupada de las etiquetas que del desarrollo del talento y las inquietudes del artista, despreció incomprensiblemente un álbum más que aceptable, únicamente por el cambio de rumbo en la producción. La sensibilidad temática, los elegantes planteamientos melódicos y la sutileza e ironía de las letras permanecían intactas. Únicamente habían arrinconado momentáneamente la pomposidad electrónica y la épica de épocas anteriores para explorar nuevas texturas sonoras. Exactamente igual que en "Bilingual" y "Behaviour", pero con escaso artificio electrónico y más concesiones a las guitarras. El resultado me pareció exquisito, con grandes baladas, preciosos medios tiempos y, como siempre, sutiles mensajes no exentos de ironía. La gran mayoría de seguidores, molestos porque hubiesen bajado los bpm, no supieron apreciar la enorme versatilidad del dúo, apuntándose a la fácil crítica deconstructiva. Con FUNDAMENTAL, Neil Tennant y Chris Lowe vuelven a dar la razón a los escépticos que rechazaron "Release" por no creer en el tratamiento acústico de sus bellas composiciones, rescatando la grandilocuente orquestación electrónica que tanta gloria les dio en los 80, con una exquisita producción a cargo de Trevor Horn. Así, ocultos tras la escena alternativa que tanto había defraudado a sus fans menos comprometidos, la portada de "Fundamental" se presenta totalmente negra. Desde la oscuridad, Neil y Chris contemplan a lo lejos las luces de neón, que anuncian el final de la oscura etapa acústica que atravesaron con "Release", vislumbrando de nuevo la estela de los 80, el retorno a sus orígenes, al pop bailable y a la recreación épica de la mano de Trevor Horn. No obstante, el aviso de la vuelta a sus producciones más electrónicas ya se había producido a raíz de la publicación de "Disco 3" y de los magníficos singles de "PopArt". Pero no olvidemos que este reencuentro con la épica no hubiera resultado tan celebrado si no hubiese sido por contar con una base de extraordinarias canciones que, engrandecidas por el maestro Horn, hacen revivir las sensaciones de la gloriosa década. La columna vertebral de FUNDAMENTAL la forman una serie de temas con decidida vocación de permanencia en el olimpo de los clásicos de Pet Shop Boys. - La introducción del álbum corre a cargo de “ Psycological ”, un interesante experimento cercano al minimal techno de aires oscuros y envolvente misterio más propio de la escena techno alemana que del electro-pop británico. El efectivo juego vocal y el ambiente pseudo-tétrico que logra recrear son los mejores avales de este tema que no hubiera desentonado en absoluto como cara b. - “ The Sodom and Gomorrah Show ” es una de las grandes propuestas del álbum, ambientada en el descubrimiento del micro universo de locura y desenfreno orgiástico de algunos ambientes de la cultura contemporánea. La canción presenta un magistral manejo de los tiempos, ofreciendo un intro circense cargado de tensión, y dosificando con pasmosa habilidad unos acertados coros que preparan la explosión en un fantástico estribillo, idóneo para la descarga de adrenalina en la pista de baile. El contagioso optimismo y la apoteosis melódica marca de la casa que con los que deslumbraron en “Was it worth it?”, “Delusions of grandeur” o “…Caligula” vuelven a quedar inmortalizados en este himno hedonista de espíritu retro. - “ Minimal ” es la canción más electrónica del disco, un pegadizo rompepistas de inigualable factura. Una codiciada pieza perfecta, el sueño inalcanzable de todo grupo de pop. Una soberbia conducción rítmica envuelve vertiginosamente al oyente, incapaz de resistirse a las buenas vibraciones que transmite este tema. Al mismo tiempo, la riqueza de matices melódicos y los distintos vaivenes vocales con los que Neil nos deleita son otras piezas claves del éxito de esta obra maestra. Tras la exhibición de altibajos vocales, la canción desemboca en una senda de aparente caos melódico, una lucha guiada por un bajo a lo Peter Hook (New Order) y una sección de cuerda sublime que culminan en una serena y bella rendición. - “ I'm with stupid ” ha resultado ser una canción más efectiva de lo que presagiaban sus primeras escuchas, viciadas por el estupor inicial de la temática, centrada en la crítica de la relación Bush-Blair. La potente rabia de sus teclados, así como su explosiva melodía, inciden en el ánimo del fan, que acabará aceptando sin reparos el cambio de humor, el tarareo y el movimiento de cadera. No es menos cierto que su original y atrevido vídeo ha contribuido sin duda a engrandecer un tema que sin embargo nunca debió ser single, a la vista de la superior calidad de otras joyas de "Fundamental". - “ Integral ” constituye sin duda el tema más impactante y con la producción de ambiente ochentero más lograda de todo el álbum, un firme candidato a single, que muestra por primera vez a un desgarrador Neil lanzando con rabia contenida su protesta contra los ID cards. Una canción con una fuerza tal que sobrecoge a la primera escucha, logrando pasar con insultante naturalidad del estribillo más estridente al sugerente susurro final “… Inmaculate, racional, perfect ”. Sublime. - “ Twentieth Century ”, a caballo entre el medio tiempo y la suave ambientación electrónica, aunque sin grandes pretensiones, cumple bien su función de elegante relleno en un álbum de corte electrónico, gracias al sugerente mensaje y adecuada modulación vocal de Neil. - “ God Willing ”. Absurda e incomprensible propuesta instrumental perdida en un álbum que pide una escucha más compacta. Por otro lado se encuentran las baladas, tan recurrentes en este álbum, que presentan distintos niveles de calidad y producción, y que se van alternando absurdamente con los temas disco-pop más potentes y explosivos. - Con “ I made my excuses and left ”, Pet Shop Boys firma una balada impecable, con un sobrecogedor intro de cuerdas para crear un suspense de claras reminiscencias con el sonido que recrearon en el "Results" de Liza Minelli, Un trombón guía la canción hacia una armoniosa y lúgubre despedida. Magistral ejercicio vocal de Neil, que con total desafectación pasional, logra transmitir la inmensa tristeza generada por una escena trágica de traición amorosa. - “ Luna Park ”, interesante balada de corte intimista mucho más adecuada para "Release" que para un álbum de corte más electrónico como "Fundamental". - Más interesante resulta “ Casanova in hell ”, la segunda gran balada del álbum. Más allá de lo atrevido y extravagante de su temática (un canto irónico a la pérdida del vigor sexual), destaca la transición de la bella fragilidad de los primeros acordes de piano a la elegante intensidad con que concluye esta magistral pieza. - El gran fiasco del álbum viene con la inclusión de “ Numb ” (original de Diane Warren), balada ajena atropellada por el exceso de orquestación y carente del alma propia de las grandes baladas del dúo, que no ha sido del todo bien acogida por sus seguidores. Sensiblería americana que mejor debiera haber interpretado un Robbie Williams en horas bajas o la Mariah Carey de turno. - Tampoco llega a convencer del todo “ Indefinite leave to remain ”, que, a pesar de presentarse como otra de las grandes baladas del disco, habría resultado más coherente que hubiera terminado en "Release", situándose sin duda por debajo del nivel de “Love is a catastrophe”, “Birthday boy”, “Here” o “I get along”.
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