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En nuestro país la fiebre del Internet tiene poco menos de 10 años. Al principio no parecía probable la aceptación, dado que no todos tenían una PC, ni servicio en casa cómo en otros países, pero al iniciarse el nuevo milenio y con cabinas públicas surgiendo como hongos y con un servicio barato, ahora hay pocas personas que no sepan qué es una página web o un "chat room".
Estos avances tecnológicos también cambiaron la forma de relacionarse o de "ligar". Ahora, los salones virtuales de "chat" y las páginas de contacto son los lugares en los que se conocen las nuevas generaciones (y también muchos de las generaciones anteriores, que al principio se mostraron reticentes, pero luego tuvieron que adaptarse a los cambios).
El antecedente más antiguo de los anuncios de contactos vendrían a ser las escrituras en las paredes de los baños, generalmente en cines porno; a los que siempre se sabía acudian gente gay. Y ahora, con toda la tecnologia, aún esta antigua costumbre persiste.Recuerdo con nostalgia (Ejem, y no soy tan tío, por si acaso) que mis primeras citas a ciegas las tuve por un semanario de circulación local, que se llamaba Segundamano, y que se dedicaba a publicar anuncios gratuitos de compraventa de artículos y servicios de todo tipo, nuevos y usados. Al igual que en otros países cómo España o Argentina en donde habían publicaciones similares, el Segundamano local tenía una sección de encuentro inperdible, a la que llegué por casualidad. En esa sección encontré los primeros avisos de encuentro gay, al principio mimetizados entre los clásicos avisos heteros, pero luego llegaron a ser mayoría; debido a la gran cantidad de gente clóset en esos años (el Segundamano circuló entre inicios de los 80's hasta finalizar los 90's). Pues a decir verdad todo el trámite era de lo más engorroso, había que llevar el anuncio o colocarlo por teléfono, con el consiguiente roche al dictarlo; tener una casilla postal en el correo, o dejar tus cartas en la estafeta postal (?). El proceso era bastante lento, además que en esa época no había aún teléfonos móviles, así que dar un número fijo se prestaba a muchos problemas.Tambien se citaban a las personas en avisos en la misma página, en lugares públicos ya conocidos, cómo el antiguo Cine Roma, o El Pacífico entre otros, lo que se prestaba con frecuencia a bromas o confusiones, y (me sucedió alguna vez) te encontrabas a veces con 2 o más personas que acudían a una misma cita, más curiosos (con el añadido de adivinar quien era gay o no). Aún guardo con cierta nostalgia cartas (sí cartas, de puño y letra, escritas con tinta) con historias de personas a la que nunca conocí, y alguno que otro diario amarillento en el que publiqué algún anuncio. Con el tiempo, a mediados de los 90's, durante un período de tiempo, se añadió otro medio a las famosas citas a ciegas. Cuando aún la Telefónica no llegaba a nuestro país y la antigua CPT tenía el monopolio de las líneas, habían ciertos números conocidos como "El Cruce", caleta antecedente prehistórico a los "chat rooms", mensajes de txt o "fonochats". Estos números, no sé por qué falla técnica, se encontraban desocupados; y allí se "cruzaban" varias llamadas teléfónicas al mismo tiempo, era cómo un nudo "virtual" al que la gente entendida llamaba para decir, mientras duraban las timbradas, su número telefónico y lo que buscaban; claro no era exclusivo para gays, había de todo y muchas veces se armaba un chongazo por las tonterías que se decían; pero de allí derivaron las conversaciones telefónicas más interesantes que recuerde. Por esos años vivía sólo, y una vez al dar mi fono me llamó alguien con el que conversé hasta que amaneció (para variar, nunca lo llegué a conocer en persona) En cuanto a la forma de citarse, no ha cambiado mucho; si no habías hablado antes con la persona, pues el día de encontrarse era cómo ponerse de acuerdo en la forma de reconocerse, que llevabas puesto, o si llevabas algo en la mano cómo señal (casi lo mismo que ahora). Pero bueno, no todo cambió al llegar la tecnología de la telaraña mundial de comunicación: el Internet. Simplemente se hizo más rápido. N.D.R : Paralelamente hubieron en algunas publicaciones gay locales, mayormente porno, páginas de contactos; pero fueron muy pocas, de corta duración y para minorías. Escrito x Juantxo para Deambiente.com |