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Por Esther Vargas Perú 21 El sida y ahora la 'superbacteria'. La comunidad gay está alerta y descorazonada. Un amigo gay me llama desde los Estados Unidos y lo primero que suelta es "Dios no nos quiere". Durante diez minutos, no ha parado de hablar atropelladamente del Staphylococcus Aureus Resistente a la Meticilina (SARM). Al mismo tiempo, recibo un indignado mail de un lector que se pregunta por qué se relaciona el SARM con la homosexualidad...
El Instituto Nacional de Salud aclara que la bacteria no es exclusiva de un grupo poblacional, pero sí hay personas proclives a contraerla: las que padecen cáncer, VIH, diabetes y otras enfermedades que debilitan el sistema inmunológico. Pero más allá del Sida y el SARM, lo realmente alarmante son las conductas de riesgo que han comenzado a proliferar entre los hombres que aman hombres. Y aquí no hay homofobia. Se trata de una alerta, la cual figura en páginas web para público gay y bisexual. El bareback sex es una práctica de riesgo, en la que cualquiera de los protagonistas se juega la vida. El bareback es sexo anal sin preservativo. Así de simple y así de riesgoso. La palabra viene del vocablo inglés Bare (desnudo o al descubierto) y de Back que es espalda o parte trasera. Expertos en el tema sostienen que la moda comenzó en el año 2000, en Manhattan. Luego se conoció de adeptos en París y, posteriormente, la ola arribó a Buenos Aires. Lima no está al margen. Avisos clasificados y anuncios on line dan cuenta de cómo ha proliferado este juego mortal, y lo bien que se paga. En portal peruano Deambiente.com se advierte que "a pesar de todas las campañas de prevención e información, muchos de los que frecuentan saunas, cines porno o cuartos oscuros en videos tienen sexo sin preservativo". Deambiente.com refiere que es una conducta suicida e irresponsable: "Es algo que se sabe, pero nadie lo dice / acepta. Por otro lado, quienes están en relaciones estables prescinden del condón por una cuestión de acercamiento afectivo - confianza mutua, pocas veces realista. Y ni qué decir de quienes llevan una doble vida, por ser bisexuales o gays de clóset, en provincias o de sectores populares en la capital, que manejan poca o nula información". ***** "Atiendo a caballeros activos o moderno-activos. Solo bareback. Me llamo Alexis. Soy un chico simpático, discreto, varonil. Mido 1.70, soy blanco, peso 65 kilos. Interesados llamar a . PD: Solo interesados en bareback y no curiosos que no saben qué es. Gracias." Alexis tiene 25 años. Estudia ingeniería en una universidad particular y cada noche coquetea con la muerte. Su anuncio aparece en Internet. Ha colgado un par de fotos en las que sale guapísimo. Es gay y se ofrece -sin problemas- para tener sexo sin condón. ¿Y no tienes miedo de contagiarte del VIH o de cualquier infección de transmisión sexual (ITS)?, pregunto. Alexis me responde, a través de la web cam. "Me encomiendo a Dios", afirma, sonriente. "Soy un chico sano", dice. Y hace una mueca. Los viernes y los sábados, Alexis se dedica plenamente a su mortal chamba. "Termino en el Downtown, pero matadazo", refiere. Y tiene pareja. La pareja no sabe nada. ¿Pagan más sin condón? "El doble", responde, sonriente. Por una hora cobra 50 dólares. Si el cliente pide "no protección", la tarifa llega a los 100 dólares. "Es un riesgo, lo sé. Pero, ¿por qué me va a pasar a mí. Yo les pregunto a ellos si están sanos y dicen que sí. Algunos traen sus papeles de negativo. Yo no lo exijo. Me he hecho la prueba de Elisa y salió negativo", comenta, pero no quiere dar más detalles. Alexis no es el único. Ni los avisos por Internet son el único lugar para cazar clientes. "En las discos también se hace plata. Pero yo prefiero los contactos por teléfono, para no quemarme. Después la gente habla de uno", agrega. ***** No todos buscan dinero como Alexis. Hay gays que lo hacen por placer, porque aman el peligro y les parece de lo más excitante el piel con piel, aunque esa piel sea ajena, prestada, de alquiler, ocasional. Nigel Wrench, la voz más popular de la radio británica, sorprendió al mundo anunciando que era portador del virus del Sida. En su columna de sexo, en una revista gay, confesó que practicaba el sexo sin protección desde que era seropositivo "más veces de las que puedo recordar, a menudo con hombres cuyos nombres soy incapaz de citar ahora".  De acuerdo con una encuesta del Terence Higgins Trust, fundación que trabaja con seropositivos y víctimas del Sida, uno de cada tres homosexuales ha practicado sexo sin condón, al menos una vez en el último años. En Internet hoy encontramos anuncios de hombres que desean ser seropositivos y fiestas de conversión al virus del sida. Una locura. "El barebacking puede ser cálido, excitante y comprometido. Está ocurriendo, y no solo vía Internet o en fiestas sexuales, sino en una sauna o en un cuarto trasero cerca de usted, sin fanfarria, ni publicidad, a menudo sin palabras", escribe Wrench. La osadía de los amantes del barebacking ha encontrado, por suerte, resistencia en la comunidad gay mundial. David Hudson, director de la revista gay Boyz, responde así a esto que para algunos es una moda: "Siento tener que recordar noticias deprimentes, pero aunque se han producido grandes avances en el tratamiento con medicamentos, todavía no hay cura para el sida ni existe un fármaco que elimine el virus del organismo". ***** En el Perú hay voces en contra. En una página de contactos gay, un joven responde así a esta peligrosa tendencia. "El bareback no es más sexy, ni más intenso, ni más placentero. ¡Es estúpido!". Un chico bisexual dice que si el Sida no existiera y si todas esas temibles enfermedades fueran cosa del pasado no dudaría en tomarse una licencia de ese tipo. Un chico heterosexual me dice que hacerlo sin condón es una maravilla, pero -incluso siendo fiel-prefiere protegerse. "Al hacerlo cuido también a mi pareja", dice. El bareback no es la fantasía más recurrente de gays o bi. Es una ruleta rusa que no vale la pena jugar. Fuente: http://peru21.com/p21impreso/Html/2008-01-23/imp2sobresexo0842618.html |